Las habituales: recibos de sueldo, garantía propietaria o garantías alternativas, según el perfil del inquilino.
La duración del contrato es de 2 años.
Además del alquiler mensual, el inquilino debe abonar servicios de luz, agua, tasa municipal y expensas (en caso de que el edificio tenga). Estos gastos son independientes del valor del alquiler.